Esta técnica toma como base el hecho de que la mente hace poca diferencia entre lo que percibimos como algo real en el momento presente y lo que recordamos o lo que imaginamos.
Básicamente la técnica consiste, una vez identificado el “qué” y “cuándo” de la conducta que queremos cambiar, visualizar en nosotros la actuación de esa “nueva conducta” ya integrada y en la situación en la que se escoge aplicarla.
Se trata también de averiguar al mismo tiempo si “esa conducta” que queremos integrar, y para el momento en el que queremos tenerla integrada, ya está en nosotros y, por consiguiente, ya la hemos ejercitado en alguna ocasión y, si no lo está, modelarla de alguien a quien hemos conocido que si la tenga.
La visualización de nosotros mismos durante el proceso nos permitirá accionar los ajustes que consideremos sean necesarios.
Ya que chequeos específicos durante el proceso y durante la visualización, además del test de puente a futuro nos permite hacer la perfecta conclusión del proceso.
Aplicaciones:
Como el propio nombre de la técnica indica: “Generador de nuevos comportamientos o de conductas nuevas”, su aplicación abarca a muchos aspectos que conciernen a la persona.
Muchas pueden ser las aplicaciones.
Unos ejemplos de ello:
- En el ámbito laboral:
- Hablar más calmadamente en presencia de algún mando superior jerárquico.
- En el ámbito de la interrelación personal:
- Ser puntual en las citas.
- En el ámbito del desarrollo personal:
- Servirse menos comida en el plato para evitar comer de más.
