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Los estilos de escucha por Fco. Javier López Sanz

Los estilos de escucha
Por Fco. Javier López Sanz

Hablar y escuchar pueden ser considerados, en términos generales, igual de importantes. En algunos momentos tal vez lo sea más uno que otro, pero lo que es indudable es que los dos son imprescindible para que se desarrolle una comunicación eficaz. Sin embargo también me parece interesante considerar que el no hacer ni una ni otra cosa puede resultar oportuno en determinadas circunstancias.

Entre los modelos de PNL existen muchos relacionados con el hablar y especialmente con el preguntar, que hace aún más importante el escuchar. Sin embargo no existe ninguno sobre este último. Para cubrir este vacío, reconociendo su importancia, en la formación utilizamos el modelo que conocemos como el de la “escucha activa”.

Sin embargo, utilizar este modelo para el desarrollo de la habilidad de escuchar, si bien resulta útil para compensar la falta de atención que se acostumbra a prestar a lo que alguien nos dice, no resulta congruente, en mi opinión con la PNL y sus principios.

No hay comportamientos mejores o peores, dependen del contexto y de las circunstancias, según se deriva de los presupuestos de la PNL. Utilizar el modelo de la escucha activa puede llevar a la presuposición de que hay que escuchar siempre, en todo momento y a todas las personas, pero en algunos momentos puede ser recomendable todo lo contrario. Si bien hay que considerar el derecho a expresarse, también debe considerarse el derecho a no escuchar, aunque sólo se trate de algo momentáneo.

Todas estas circunstancias me han llevado a investigar sobre la habilidad de escuchar. Para ello he recurrido a analizar diferentes estilos de los profesionales de la psicoterapia. Aquí presento un resumen de este trabajo que en estos momentos sigo desarrollando y que en su momento presenté para el reconocimiento como miembro didacta de la AEPNL y que utilizo en mi práctica profesional.
Modelos de escucha
Para el análisis de la habilidad de escuchar he tomado como referencia a cuatro modelos de psicoterapia: la terapia psicoanalítica, el consejo psicológico, la psicoterapia gestáltica y la psicoterapia breve estratégica. Las personas superan los modelos y es muy posible que la forma en que los psicoterapeutas de cada una de estas escuelas realizan su práctica profesional sea más rica que la simplificación que hago al tomarlos como referencia para este trabajo.

El modelado de cada uno de los estilos de escucha lo he elaborado en base a uno de los modelos básicos de la PNL: el rapport no verbal, y en base a donde se dirige la atención del psicoterapeuta sin dejar de prestar atención al paciente. Así pues, cada estilo lo defino en base a si existe rapport no verbal o no y si la atención se dirige hacia el paciente y su discurso o hacia el mensaje mientras es comprendido por el terapeuta.

El psicoanálisis se caracteriza por la ausencia de rapport y la atención al discurso del paciente. En el psicoanálisis, el paciente puede estar de espaldas al psicoterapeuta. Podemos afirmar que no existe rapport no verbal. El psicoanalista no está en sintonía con su paciente y presta atención a su discurso para llevar a cabo las interpretaciones propias de este modelo. El hecho de no estar en rapport contribuye a que el paciente se exprese libremente sin verse influenciado por el terapeuta.

El consejo psicológico, con la escucha activa, se caracteriza por un rapport verbal y no verbal. En la terapia humanista, el psicoterapeuta escucha a su cliente y lleva a cabo una de las actividades más características de este modelo: el reproducir el mensaje del cliente, de diferentes formas. Esto llevó al extremo de la creación de un programa que era capaz de simular una terapia transformando en preguntas lo que el cliente decía. Esto resulta útil para que el cliente se sienta apreciado y acompañado. Se mantiene el rapport no verbal y se atiende al mensaje del paciente.

En la psicoterapia gestáltica, lo que más me ha llamado la atención es ese prestar atención a cómo el mensaje del paciente actúa en el terapeuta, como “resuena”, y cómo se le hace saber ese efecto. Se puede considerar que para ello, como mínimo tiene que haber rapport no verbal, pero no se atiende al discurso del terapeutizado, sino a su mensaje y su efecto. Esto puede resultar útil para que el paciente tenga conocimiento del efecto que puede producir su forma de pensar y lo que comunica.

En la psicoterapia estratégica orientada a la resolución de problemas, las preguntas resultan muy importantes y el procedimiento que se aplica es más directivo que en los otros modelos. Para poder conseguirlo es necesario interrumpir el discurso del paciente cuando se aleja demasiado de la información que resulta relevante para el psicoterapeuta pueda realizar su trabajo. En este estilo, la ausencia de rapport no verbal es necesaria para interrumpir al paciente. Tampoco se presta atención a su mensaje.

Así en resumen podemos establecer cuatro situaciones caracterizadas por la presencia o ausencia de rapport no verbal y por la atención o no al discurso del paciente. Cada una podría considerarse como un estilo de escucha. En el psicoanálisis no hay rapport y se atiende al discurso, en el consejo psicológico, hay rapport y se atiende al discurso, en la psicoterapia gestáltica, se produce un estilo en cual se mantiene el rapport no verbal, pero no se atiende el discurso, sino el efecto que tiene en el psicoterapeuta y finalmente en la terapia estratégica, se rompe el rapport no verbal y no se atiende aquella parte del discurso que no aporta información relevante. Todo ello, insisto, no quiere decir que los terapeutas no utilicen algunos de los diferentes estilos, pero estas me han parecido formas de escuchar destacables.

Cada uno de estos estilos pueden resultar útiles para poder llevar a cabo una relación de ayuda con mayor flexibilidad. Esta capacidad se concluye también de los principios de la PNL al disponer de más opciones ante otra persona. Esto también puede resultar útil en otros contextos como el personal o el laboral pensando en qué estilo puede resultar más adecuado en cualquier acto de comunicación.

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