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La Sombra es el camino por María Clavel

“La sombra es el camino”
María Clavé.
“Es mejor ser completo que ser perfecto.”
Carl G. Jung

¿Quién no ha reprimido alguna vez alguna de sus actitudes más genuinas con el fin de asegurarse la aprobación de los demás?. Todos poseemos ese lado oculto de nuestra personalidad al que llamaremos “sombra”. Negar su existencia es negar una parte de nuestra totalidad, entonces ¿para que ir a medias por el mundo si podemos ir enteros y completos?.
En este breve taller vamos a experimentar la aventura de encontrarse con nuestra propia sombra y desarrollar una parte de la misma.
Objetivo:

Ofrecer de forma amena y divertida, una amplia gamma de estrategias que sirvan de demostración de cómo funciona la PNL.
P.O.P.S.:
– Elicitar estados para la exploración.
– Reconocer los no permisos que facilitaron que se formara esa parte rechazada del inconsciente.
– Darse cuenta de cuál es esa parte y aleccionar al consciente a que opere eficazmente durante el proceso.
– En estado de semi-trance: encontrarse con ella e identificarla.
– Ayudarla a crecer y a evolucionar con uno mismo.
– Dirigir el foco de atención hacia los propios logros al contárselos a esa parte todavía pequeña de uno mismo.
– Con el fin de facilitar la tarea, será la parte la que se encargue de aplicarle una etiqueta para identificar todo ese paquete de experiencias.
– Sacarle partido a ese valor y aplicárselo a la parte para favorecer su crecimiento y desarrollo. Se generaliza y se refuerza con al menos tres valores más.
– Integración de la parte ya desarrollada y proyección al futuro.
– Chequeo ecológico partiendo desde el nivel de identidad, a la de la trascendencia, volver al de la identidad y, por último, terminar con el nivel de los significados.
Nº máximo de participantes: 20
Presentado por: María A. Clavel Álvaro. Socia Didacta de la AEPNL. Valencia. España
Material Didáctico: Se facilitará a los asistentes el siguiente material didáctico:
Desarrollo del taller.

Aunque también nos intriga, por lo general tendemos a huir tanto de lo desconocido como de aquello que no nos gusta-¿tal vez porque lo desconocemos?- pero… ¿cómo huir de esa parte olvidada y oculta de nuestra personalidad?;¿ese lugar recóndito, agazapado en nuestro inconsciente que se ha convertido en el rincón en una especie de “saco de desperdicios” donde han ido a parar las sensaciones generadas por las experiencias de rechazo?. Un gran intento por negar los episodios que, por otra parte, fueron tan importante en la vida de uno y que ahora nos avergüenza?. ¿Cómo huir de la propia sombra?.
Según Carl Jung, preferimos ser perfectos que completos, por lo que nos negarnos a reconocer la sombra oscura de nuestro inconsciente; y eso, decía, nos hace más vulnerables porque nos creamos la ilusión de estar permanentemente en la luz, en la verdad.
Este pseudo-posicionamiento nos produce verdaderos conflictos a la hora de percibir la realidad que nos rodea, nos priva de la posibilidad de vivir la vida con mayor plenitud, con mayor autenticidad. Por esa razón Jung consideraba que el ser humano no se podía permitir ignorar la riqueza que habitaba en su inconsciente, y que las personas que dedican el esfuerzo necesario para reconciliarse con su sombra, hasta el punto de reintegrar sus proyecciones, hacen una gran bien a la humanidad.
Pero la sombra no comprende solamente aquella información que deriva de nuestras experiencias de renuncia, -material reprimido por desear agradar a otros-, sino que también contiene los talentos que las personas no han podido desarrollar a causa de factores fuera de su control, que les han desviado del camino del descubrimiento de su potencial. Una razón de peso para que nos aventuremos a explorarla, reconocerla y aceptarla, como una parte importante de nuestro ser. He aquí porque la sombra de nuestro inconsciente también tiene dos caras como las monedas, es imposible contemplar la cara ignorando que detrás esconde la cruz.
La luz que buscamos, no siempre está ahí fuera, más bien al contrario, la luz que encontramos ahí fuera es un reflejo de nuestra propia luz; así cada uno ve la luz en función de la que emite. Quisiéramos permanecer siempre en la parte iluminada (¿positiva?), pero ¿en qué favorecería eso nuestra inquietud por evolucionar y ser mejores?. Sería como vivir (o morir como las polillas) cegado por la luz constante. ¿Dónde residiría la diferencia que marca la diferencia que exige cualquier proceso de aprendizaje? ¿Cómo sabríamos hacia dónde avanzamos si tan siquiera podríamos ver la proyección de nuestra sombra que nos indica dónde está el norte,?. Rechazar lo que nos hace sufrir sólo es una huida, no la solución.
Los filósofos siempre han dicho “Conócete a ti mismo” de diferentes maneras, en la actualidad ya sabemos que tú eres el mejor instrumento para construir tu vida, en la vida siempre están la luz y la sombra, y pensar que estás en la luz es tan irreal como pensar lo contrario. Aprender a reconocer cuando estamos posicionados en la sombra, sacarle partido de la situación, hace que los momentos de luz sean más frecuentes y duraderos, porque se genera una sensación tan poderosa que uno siente que es dueño de su vida.
Es por eso que propongo en este taller que os ofrece un contexto de complicidad y respeto, que os atreváis a hacer un avance y podáis reconciliaros con una pequeña parte de vuestra sombra, tan desconocida como, y tal vez por eso mismo, temida.
La información que obtengas sólo es de ti para ti. ¡Buen viaje!.
1ª Parte. Prepararse para la cita.
¿Por dónde empezar?. Siempre por uno mismo. Uno se prepara para cualquier cita, para esta también. Vamos a elicitar dos estados cómplices que nos facilite investigar y disfrutar del encuentro.
Uno es el de la curiosidad, como el que siente un niño cuando se asoma detrás de una puerta o cuando quiere descubrir que hay dentro de una caja cerrada. Para ello vas a sentir lo mismo que sentiste en aquellas ocasiones, identifica esta sensación muy específicamente y cuando lo hayas hecho ponle un color y ubícala en tu mano derecha.
El otro es el de la confianza, como cuando pedaleamos en la bicicleta confiando que somos capaces de mantener el equilibrio, o cuando emprendemos un viaje y confiamos en que todo va a salir bien. Son dos estados que te van a acompañar durante este proceso. Y vas a hacer lo mismo que con la curiosidad, adjudicándole un color diferente y ubicándolo en la mano izquierda.
Esto te permitirá volver a los estados cuando sientas que te puedes estar desviando.
2ª Parte: ¿Con quién me voy a encontrar?.
Ahora que ya estás preparado, lo siguiente es revisar que tipo de prohibiciones, tanto implícitas como explícitas, de tu pasado determinaron qué emociones, cualidades, rasgos de carácter o talentos, era “conveniente” expresar y cuales no. Las prohibiciones, si bien pretenden protegernos en un momento dado, también tienen a menudo como efecto frenar el conocimiento y el desarrollo de las riquezas personales, sobre todo cuando no han sido revisadas posteriormente. Todas las personas merecen explotar esas riquezas ocultas en su inconsciente, y para ello precisará la humildad, paciencia y valentía para entrar en su escondite y rescatarlas, reconciliarse con ellas y aligerar la carga para avanzar más libre y confiado hacia un futuro más claro y satisfactorio.
La siguiente lista te ayudará a reconocer algunas de las prohibiciones (no permisos) que viviste en tu pasado. Utiliza tu confianza (mano izquierda) y elige una ligera para trabajar en este taller, una que, pese a que tu lógica te dice que es una tontería, tú sientes que todavía influye en ti en la actualidad:
Prohibiciones de llegar a ser uno mismo.
Son aquellas que te impedían crecer o cambiar, pensar por ti mismo, atraer la atención sobre tu persona, por ser mujer o por ser hombre, por estar sano o estar enfermo, tener tiempo libre, ser original, sentirte orgulloso de tus logros, de ser quien eres, retirarte para disfrutar de tu propia compañía, etc.
Prohibiciones relativas a las emociones.
No tener permiso para expresar ciertas emociones: miedo, rabia, celos, ternura, tristeza, etc. Para ser sensual o querer placer sexual, para sentirte fuerte y capaz o para sentirse “pequeño” y vulnerable.
Prohibiciones relativas a los aprendizajes.
No tener licencia para experimentar, investigar, aprender, no saber o sentirse ignorante; resaltar por tus talentos como dibujo, música, danza, facilidad de palabra; para ser competente, intelectual, triunfar, etc.
Prohibiciones relativas a la intimidad.
Reproches por elegir tus propios amigos, confiar en la gente o no confiar, por relacionarte con determinadas personas; tener una vida íntima, manifestar afecto con palabras y gestos, desear ser libre y desligarte de los compromisos impuestos.
5. Prohibiciones relativas a la autoafirmación.
Críticas por pedir por lo que quieres y también rechazar lo que no quieres. Expresar tu propia opinión, tener proyectos de futuro, ser conservador o vanguardista, tener tu propio criterio sobre las personas convenientes o inconvenientes para tu vida de relación, por ser el empollón o por ser el último de la clase, por equivocarte y no ser perfecto.
3ª Parte: Tarjeta de presentación: Conocer a esa Desconocida.
¿Cómo reconocerla para no huir de la propia sombra? Sencillamente, explorando. Utiliza tu curiosidad (mano derecha) y responde a estas preguntas con la máxima agilidad, tratando de evitar reflexionar mucho sobre si las respuestas son las correctas o no. Simplemente responde:
¿Cuáles son tus talentos que te gustaría que los demás te reconocieran?
¿Cuáles son los rasgos contrarios que has tenido que rechazar para manifestarlos?
¿Qué temas de discusión tiendes a evitar en tus conversaciones?
¿En qué situaciones sientes que te pones nervioso, hipersensible y a la defensiva?¿Qué tipo de observaciones te sobresaltan e inquietan?
¿En qué situaciones te sientes inferior o te falta confianza en ti mismo?.
¿En qué situaciones experimentas vergüenza?
¿En qué situaciones te causa pánico que se descubra alguna debilidad tuya?
¿Te sientes confuso o temeroso si te piden sin previo aviso que hagas algo fuera de lo habitual en ti, como hablar en público, cantar o bailar?.
¿Te enfadas cuando te hacen una crítica?
¿Te cuesta aceptar un cumplido o, incluso, lo desvalorizas?
¿Por qué razón te sientes turbado o insatisfecho de ti mismo?¿Por tu aspecto físico, por tu edad, por algún rasgo de tu carácter, por tus ancestros?.
¿Por qué cualidad se distinguía tu familia en tu medio?
Otra manera de detectar o reconocer nuestra sombra es utilizar el sentido del humor. La risa y el sentido del humor vienen a desactivar las tensiones generadas por el afán de ser perfectos y la rebeldía de no querer serlo. Al reírse de uno mismo se pone al descubierto ese lado que uno piensa que es rechazado por el entorno. Responder a las siguientes preguntas te ayudará a descubrir más sobre tu sombra:
¿Qué situaciones te hacen reír más?
¿En que situaciones te es difícil reprimir una carcajada?
4ª Parte: Fascinación: Descubrir los secretos.

Ahora que ya tienes localizada una de las partes de tu sombra que te ha estado limitando o frenando en tu evolución, ponle un nombre que tenga significado para ti.
Cuando una parte de nuestra sombra ha estado tanto tiempo agazapada en el inconsciente suelen haberse quedado rezagada, no está actualizada y no ha podido beneficiarse de todos los conocimientos, aprendizajes y experiencias que tú has conseguido durante estos años.
Así que le vas a establecer una conversación con ella, deja que las respuestas a tus preguntas vengan sin forzarla, la respuesta te llegará, sólo has de estar atento; cuando te llegue evita juzgarla, sólo recuérdala para registrarla más tarde.
1. Pídele que se manifieste, que tienes mucho interés de conocerla, que estás en un momento crucial de tu vida y precisas de su colaboración. Una vez se presente date cuenta de su forma, color, su voz, su estar y dónde está ubicada en el espacio.
2. Dale las gracias, y a continuación pregúntale qué edad tiene.
3. Pregúntale si quiere disfrutar de las ventajas que deviene de evolucionar a través del tiempo..
4. Y a continuación gánate su confianza contándole cosas tuyas, esas cosas que has hecho durante estos años. Como si fuera un hijo tuyo recién recuperado después de años de ausencia, muéstrale lo mejor de ti, háblale de las cosas que tienen sentido para ti y que te han permitido llegar hasta el día de hoy y ser quien eres actualmente. No te juzgues a ti mismo, sólo describe tus logros y de cómo has cumplido con tus aspiraciones y has construido realidades en tu vida, gracias a todas las prohibiciones y condicionantes con las que te has encontrado, y también gracias a la ayuda que has recibido. Gracias a lo uno y a lo otro.
5. Date cuenta si, mientras te atiende, ella va cambiando (o no) de forma, tamaño, color, sonido…Busca la diferencia que marca la diferencia.
6. Dile que gracias a estas experiencias hoy puedes estar hablando con ella, y pregúntale qué opinión le mereces, qué piensa ella de ti. Hazle entender que su opinión te importa mucho y que lo sintetice en una etiqueta, un cartel que exprese esa cualidad que bien podría ser: “eres muy valiente, fuerte, tenaz, admirable, etc.”
7. Dale las gracias, y a continuación invítale a que te imite, por ejemplo si te ha dicho “eres muy valiente”, dile que ella empiece a serlo, vuélvele a repetir la de cosas que has hecho en tu vida y proyéctaselas a ella para que ella también se sienta valiente, asegúrale que vas a estar con ella todo el tiempo. Procura hablarle en términos afirmativos, evita los “no”.
8. Date cuenta como esa parte ha cambiado, ha evolucionado a través del tiempo mientras le contabas tus experiencias y ahora la puedes ver que ha alcanzado tu misma edad cronológica, ha crecido y madurado.
9. Ahora siéntete unido a ella por esa cualidad en común (la valentía), y experimenta la sensación de ser una persona con esa cualidad. Añádele tres cualidades más e incrementa ese estado en intensidad, puedes valerte de los colores que pusiste a la curiosidad y a la confianza.
10. Por último toma a esa parte tuya con tus dos manos (curiosidad y confianza) e introdúcela en tu cuerpo y haz que comparta contigo todas las cualidades que has encontrado, y que podrás añadir todas las que desees.
11. Y ahora que has hecho crecer esta parte tuya hasta llegar a tu misma edad, y está totalmente integrada en tu cuerpo, puedes darte cuenta de cómo cambia tu experiencia, y ya sabes que puedes hacerlo con cada una de las partes oscuras de tu sombra que tu quiera integrar en ti. Imagínate cómo cambiaría así la propia sombra.
Y por último, todavía con esta sensación y con los ojos cerrados responderte mentalmente:
12. ¿Quién eres tú ahora que has conseguido recuperar esa parte tuya olvidada o excluida?.
13. Piensa en tus seres más cercanos y comprueba como te perciben ahora que lo has conseguido. ¿Qué ves en ellos? ¿Qué te dicen? ¿Les gustas o les disgustas?
14. ¿Cómo te sientes viendo como los demás te perciben ahora?
15. ¿Por qué te sientes de ese modo?.
16. Cuando tengas esta última respuesta puedes quedarte unos segundos contigo mismo y abrirás los ojos dándote gracias por la forma que tienes de cuidar de ti.
Bibliografía:
Reconciliarse con la propia Sombra – Jean Monbourquette – Ed. Sal Térrea, 1999
La Transformación Esencial – C & T. Andreas – Gaia, 1998

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